viernes, 30 de diciembre de 2011

Bueno, hace tanto que no entro que ya me había olvidado de cómo hacerlo. Nuevas experiencias dignas de comentar. Un viaje fantástico exterior e interior que nos llevó a la consciencia de nuestro más puro shandismo. Si el significante es el significado, como dijera Lacan, a qué tanta profundidad o explicación en las obras? La literatura se ha transformado en algo totalmente importátil o tan poco profundo que ni siquiera es superficial (jejeje, a ver quién saca la cita de mon amour, mon père spirituel). Me han dicho que cito mucho, por lo que voy a responder con una cita de Cortázar: "Citar evita decir mal lo que otro ya dijo bien". Y siento en el fondo que gran parte de la literatura moderna no es más que eso, una cita evitada.

Volviendo al asunto, los importátiles. Tengo una amiga totalmente shandy, que disfruta de estos escritores. Voy a dar un ejemplo de lo que considero un importátil en literatura argentina: Saer. Otro que es medio importátil es Borges, que tiene todas (o casi todas, menos una, ejem) las características del shandy y la gran ventaja sobre Saer de que no escribió novelas. Pero tiene una alta variabilidad, mucha producción. Creo que lo más shandy es la preproducción. Entre esos dos extremos (absolutamente portátil e increíblemente importátil) se mueve Borges. Una importátil importante es Marguerite Yourcenar, que escribió ese supino gofio de la importatibilidad llamado Memorias de Adriano. Cualquier persona que haya leído y disfrutado de esta obra, es por definición, un importátil, lo que no lo hace mala persona, puede ser un tipo excelente. Nadie tiene la culpa de sus aficiones.

OW, maestro de maestros, decía que todo arte es símbolo. Qué tiene de rara esta cita? Pues, nada, coño!! Joder!! Hostias!! Leche!! El símbolo es por definición la máxima portatibilidad, la obra nunca tiene un significado incluido y mucho menos expuesto, lo que le quita toda la gracia. Sería como leer a Esopo, que está muy bien a los ocho, diez años. El autor que tiene ganas de filosofar en medio de una obra literaria, que escriba filosofía!! El que tiene ganas de moralizar, lo mismo!! y así. Toda literatura tiende a verse contaminada por estas otras parrafadas innecesarias y muchas veces agobiantes y, hasta diría, desalentadoras.
Tomo en cambio el ejemplo de otro maestro, que me ha hecho matar de risa con su prólogo a Niebla, obviamente me refiero a Unamuno. El tipo escribió San Manuel..., obra literaria sumamente portátil y sumamente literaria, si se me permite la expresión (que no es nada tautológica, porque me refiero aquí al sentido wilde - shandy - idealistas y antes al sentido general, es decir, importátil, del termino), y cuando quiso ponerse filosófico, escribió Del sentimiento trágico ...No mezcló. Y ya fue un precursor de lo portátil en Niebla, en especial con un personaje secundario desde lo argumental, pero principal desde lo literario: la esposa del amigo de Augusto. Ella le pedía libros y los terminaba rapidísimo, lo que sorprendía a A. (a no ser que todo esto sea un ostentoso rellenado de mi memoria); entonces su amigo le cuenta que ella solo lee los diálogos (y no sé si las acciones principales siquiera) y cuando empiezan con la descripción o los pensamientos de los personajes, pasa las páginas enfurecida diciendo: "¡Paja! ¡Paja!". Creo que si uno le quita la paja a las obras actuales, se quedaría siempre con microrrelatos. ¡¡¡Si Joyce supiera las densidades que se escriben en su nombre... ayayay!!!!

Hoy en día, los únicos que descollan, a mi modesto entender, y que ALGUNA de mis contertulias me replique si quiere (a quienes les digo: pongan en las opciones del blog "seguir por mail", así al menos se enteran de lo que escribo, canejo!!), son los británicos. Maestros de la portatibilidad y la ironía como nunca los hubo. Obviamente, no son los únicos si miramos en retrospectiva; pero en el contexto actual YO no les encuentro parangón. Estoy tratando de difundir a Kingley Amis, y hoy voy a revolver libros a ver si le consigo a mi perezosa amiga un ejemplar en castellano. Mientras tanto, me quedo con la idea:

SEAMOS PORTÁTILES, BASTA DE SIGNOS OPACOS INTENCIONALMENTE  OSCURECIDOS POR EL AUTOR. BASTA DE DITIRAMBOS, FILÍPICAS, PANEGÍRICOS Y DEMÁS. Y cierro con dos frases centrales, que resumen en parte este artículo, aunque la gracia naturalmente es leerlo todo, porque yo escribo por el placer de escribir y no para demostrar algo o probar que soy muy profunda, etc:

TODO ARTE ES SIMBÓLICO (no sean norteamericanos: no expliquen).
HAY QUIENES OSCURECEN SUS AGUAS PARA PARECER PROFUNDOS (la belleza está en la simpleza).

Deseándoles a todos mucha insolencia y muerte a los derrochadores de champagne francés!!!

Morgana.